Tipos de deudas

Todos en algún momento tuvimos alguna deuda, pero las hay unas mejores que otras. Hoy te contamos cuáles deudas son mejores y cuáles son peores y por qué.

¿Qué es una deuda?

Vamos a empezar con lo más básico: ¿qué es una deuda? Una deuda es la obligación que tiene una persona, entidad o empresa de pagar o devolver algo a otra persona, empresa o banco. Generalmente cuando se habla de deudas se habla de aquellas que son económicas, es decir se debe dinero.

Por ejemplo, cuando no tenes dinero pero necesitás adquirir un bien o un servicio pedís prestado ese dinero, de forma tal de obtener eso que estabas precisando y luego devolverle el dinero a quien te lo presto. Esta es la idea más básica de deuda. Es importante comprender que hay deudas que te favorecen y otras que no.

Deudas como inversión

Las deudas de inversión son deudas buenas. Se puede decir que una deuda es buena cuando adquirís un bien o un servicio durable, que pueda aumentar su valor con el paso del tiempo. De esta forma en el futuro podrás sacarle más dinero que el valor inicial. Un ejemplo de esto son las propiedades inmuebles o invertir en educación. Este tipo de endeudamientos pueden ser muy provechosos en un futuro.

Otro ejemplo es cuando utilizás un dinero prestado para invertir en tu negocio local, de forma tal de que la empresa mejore y dé mayores ganancias. Esta es una deuda buena, porque a la larga tendrás más dinero y podrás devolver el monto prestado sin problemas.

La mayoría de las personas que han generado ciertas riquezas han recurrido a las deudas buenas para generar parte de esas ganancias. Estos endeudamientos son parciales y te generan un flujo de dinero efectivo positivo. Esto tiene que ver con utilizar tus deudas sabiamente, para generar más capital y no menos. Éstas ayudan a tus finanzas.

Deudas para consumo

Las deudas de este tipo son aquellas que se solicitan con el fin de adquirir productos, bienes y servicios necesario e innecesarios o poco duraderos. Son aquellos bienes por los cuales no vale la pena endeudarse, ya que con el tiempo el valor del producto disminuirá y no podrás hacerte con ese dinero. Por eso siempre que vas a sacar un crédito tenés que pensar si realmente lo necesitás y qué tanto aporta ese bien o servicio a tu vida.

Sucede lo mismo con las tarjetas de crédito, es importante utilizarlas a conciencia, ya que si comprás todo con tu tarjeta de crédito estos productos te estarán generando intereses, lo que hará que pagues por ellos más de su valor real. Por ejemplo, podés utilizar la tarjeta para pagar las vacaciones o un arreglo del auto, pero no te conviene utilizarla para pagar tus compras de supermercado, para eso usá la de débito o el dinero en efectivo.

¿Cómo salir de las deudas?

Hay momentos en los que te ves un poco abrumado por la cantidad de cuentas y pagos pendientes que tenés que pagar mes a mes.

Para saldar tus deudas es importante, en primer lugar, tomar conciencia de la situación en la que estás. No se puede terminar con las deudas sin saber en qué situación estás realmente.

  1. La primera acción que te puede ayudar es tratar de usar la mayor parte del tiempo el dinero en efectivo, de esta forma ves realmente en qué lo estás gastando y cómo lo estás administrando.
  2. Presupuesto. Es buena idea que diseñes un presupuesto familiar donde coloques todos los gastos mensuales y todos los ingresos. Debés organizarte de forma tal que puedas ahorrar un 10% de tus ingresos mensuales para poder ir amortizando tus deudas pendientes. Al tener un presupuesto de tus gastos podrás manejar tus ingresos en base a ellos. De esta forma podrás apartar el dinero para todos tus gastos fijos, incluidos en ellos el dinero adeudo.
  3. Llevar un control de todos los gastos, cada compra, propina y dinero que salga de tu bolsillo debés contabilizarlo, esta es la mejor manera de saber cómo estás gastando tu dinero y controlar tus gastos a futuro.
  4. Si estás endeudado siempre tendrás que ajustar un poco el cinturón y hacer un uso más consciente del dinero, planificá los gastos, éstos deben ser menores a los ingresos. En estos gastos están incluidas las cuotas que adeudes.
  5. Otra opción es solicitar un período de gracia. El período de gracia es un tiempo determinado en el cual no devolvés el dinero del préstamo, solo los intereses. Esto hace que la cuota mensual baje considerablemente, pero luego tendrás que pagar tasas de interés mayores y otros costos. Esta opción solo te sirve si no tenés liquidez de dinero durante algunos meses, pero siempre terminarás pagando más dinero por el crédito.
  6. Renegociar las condiciones de tu préstamo. Los préstamos a largo plazo suelen modificar sus condiciones anualmente, dependiendo de la situación económica del país y demás. Podés aprovechar esos ajustes para solicitar a tu financiera que revise las condiciones de tu contrato y tal vez conseguir mejoras.
  7. Amortizar la deuda. Una buena idea si tenés un dinero ahorrado es que empieces a amortizar tu deuda, o sea a pagar más de la cuota para saldarla antes de tiempo. De esta forma acabarás de pagar la hipoteca en menos tiempo y tendrás una cuota menos de la cual preocuparte. Tené presente que existen cláusulas que te cobran una comisión por amortizar la deuda antes de cierto período.

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